14 de Junio de 2024
Por Sergio Argüelles G.
México mantiene ventajas industriales que fortalecen su posición dentro de Norteamérica. Sergio Argüelles G., Presidente Ejecutivo y del Consejo de FINSA, analiza el escenario del T-MEC y los factores que distinguen al país frente a otras economías emergentes.
El 1 de julio el balón cambió de cancha. Estados Unidos decidió no extender el T-MEC y se activará un formato de revisiones anuales hasta 2036. Muchos lo leen como derrota. Yo leo que el partido se alargó. Y México sigue jugando de local.
Los números mundialistas de México no se juegan solo en la cancha: en el territorio comercial es el principal exportador con 463 mil millones de dólares en manufactura, por delante de Vietnam (300 mil millones) e India (273 mil millones). Su PIB manufacturero de 352 mil millones representa casi el 20% de la economía, y el 42% de ese valor añadido corresponde a manufactura de media y alta tecnología: no estamos hablando de un equipo que solo tira centros al área, sino de uno que domina el juego con semiconductores, aeroespacial y automotriz.
Y aquí viene el atributo diferenciado, el que ningún otro jugador puede presumir: México es el único país que combina el liderazgo industrial presente con la ventaja de jugar de local en el mercado más grande del mundo. Así como fue anfitrión del Mundial junto a Estados Unidos y Canadá, es socio de esos mismos vecinos en el T-MEC, y con 23 tratados de libre comercio, además de una frontera directo al consumidor norteamericano.
Publicado en El Economista el 23 de julio de 2026.
Para leer la nota completa consulta la publicación original: México juega de local – El Economista