14 de Junio de 2024
El desarrollo industrial se ha convertido en uno de los principales indicadores para entender el rumbo de la economía global. En un contexto donde las cadenas de suministro están en transformación, las economías emergentes están tomando un papel cada vez más relevante en la reconfiguración de la manufactura internacional.
De acuerdo con el más reciente análisis del Índice de Desarrollo Industrial (IDI) de FINSA, países como México, India y Vietnam destacan por su capacidad manufacturera y su integración en el comercio global, posicionándose como actores clave dentro de esta nueva dinámica.
El enfoque del índice parte de una premisa clara: la economía industrial ya no puede evaluarse únicamente por el tamaño de su producción manufacturera.
De acuerdo con el IDI, el análisis se compone de cinco dimensiones: el entorno económico industrial —que refleja la fortaleza actual de la base manufacturera— y cuatro habilitadores del desarrollo futuro: logística, entorno social, sostenibilidad, y talento e innovación.
Estas dimensiones se analizan a partir de 33 indicadores provenientes de fuentes internacionales, lo que permite establecer comparaciones homogéneas entre economías de América Latina, Asia y África.
“En un entorno internacional cada vez más retador, las cadenas de valor globales están evolucionando a modelos más resilientes y diversificados. Esto abre oportunidades importantes para economías emergentes que puedan ofrecer estabilidad, talento y capacidades industriales competitivas”, comentó Sergio Argüelles, presidente de FINSA.
Dentro de este análisis, la manufactura en México destaca por su fortaleza estructural y su integración con el comercio internacional.
Con 463 mil millones de dólares en exportaciones manufactureras en 2023, México se posiciona como el principal exportador entre los 14 países analizados, seguido por Vietnam (300 mil millones), India (273 mil millones), Malasia (214 mil millones) y Turquía (208 mil millones).
Asimismo, el PIB manufacturero alcanzó 352 mil millones de dólares, equivalente a cerca del 20% del PIB nacional, lo que refleja el peso estratégico de la industria dentro de la economía.
El índice también destaca la amplia red de acuerdos comerciales de México, con 23 tratados de libre comercio, lo que lo posiciona como una de las economías más abiertas dentro del grupo analizado.
Estas condiciones han permitido consolidar al país como una de las plataformas manufactureras más relevantes dentro de las cadenas productivas globales.
El índice analiza los habilitadores logísticos del desarrollo industrial futuro, considerando variables como la calidad de infraestructura, la eficiencia logística, la conectividad digital y el movimiento de carga.
En esta dimensión, el análisis identifica oportunidades relevantes para México. Mientras economías como Sudáfrica, Malasia y Tailandia destacan en el índice de desempeño logístico del Banco Mundial, México aún enfrenta retos en infraestructura y eficiencia logística.
El estudio sugiere que una mayor inversión en infraestructura y conectividad permitiría al país capitalizar su posición geoestratégica dentro del comercio internacional.
El IDI también incorpora variables sociales que influyen directamente en la sostenibilidad del crecimiento industrial. Se analizan indicadores de desarrollo humano, estado de derecho, seguridad, legitimidad institucional y participación laboral.
Países como Chile y Costa Rica destacan por su desempeño en indicadores relacionados con desarrollo humano, transparencia y calidad institucional.
En el caso de México, el análisis identifica desafíos en percepción de corrupción, estado de derecho y presencia de crimen organizado, factores que pueden incidir en la percepción de riesgo para la inversión.
No obstante, México cuenta con una base demográfica relevante, con 61 millones de personas en la fuerza laboral, lo que representa una ventaja importante frente a otras economías emergentes.
La sostenibilidad se ha convertido en un componente central en la toma de decisiones industriales a nivel global. El índice también examina variables como inversión en energías renovables, consumo energético limpio, eficiencia energética y preparación frente al cambio climático. Las cuales están adquiriendo una importancia creciente en las decisiones de inversión industrial a nivel global.
En esta dimensión, México destaca en el indicador de regulación en eficiencia energética del índice RISE del Banco Mundial, donde comparte el primer lugar con Brasil.
Sin embargo, el índice identifica áreas de oportunidad en inversión y consumo de energías renovables, así como en la preparación frente a riesgos asociados al cambio climático.
El desarrollo de talento y la capacidad de innovación son determinantes para la evolución del desarrollo industrial. Finalmente, el índice analiza gasto en investigación y desarrollo, producción manufacturera de media y alta tecnología, publicaciones científicas y capital tecnológico.
En México, el 42% del valor agregado manufacturero corresponde a manufactura de media y alta tecnología, lo que posiciona al país entre los más avanzados del grupo en este indicador.
No obstante, el nivel de inversión en investigación y desarrollo —cercano al 0.3% del PIB— representa un desafío estructural frente a otras economías emergentes con estrategias más orientadas a la innovación.
El Índice de Desarrollo Industrial de FINSA ofrece una visión integral del estado actual de la manufactura en economías emergentes y de los factores que definirán su competitividad futura.
“En la coyuntura actual, comprender cómo evolucionan estas variables es clave para que las economías emergentes puedan fortalecer su posición dentro de las cadenas globales de valor y aprovechar las oportunidades que están surgiendo en la transformación de la manufactura internacional”, añadió Sergio Argüelles, CEO y Presidente de FINSA.